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El sexo se hizo humo

Por Miguel Valdivia Lapido.

Quizás nuestros medios de comunicación estén muy errados, pero la clásica escena de una persona disfrutando de un cigarrillo después de tener sexo parece no tener ningún sustento en la biología.

Así acaba de mostrar un reciente estdio realizado por el médico Panayiotis Zavos -director del Andrology Institute of America y profesor de fisiología reproductiva y andrología en la Universidad de Kentucky, en Lexington- que analizó un grupo de parejas que estaban evaluándose para superar problemas de infertilidad.

Y aunque de las personas encuestadas sólo se logró reclutar hombres fumadores, las conclusiones fueron claras: el hábito de fumar disminuye la calidad del sexo y reduce la capacidad para concebir.

El especialista explicó a AreaSalud que "el hábito de fumar parece reducir la habilidad de mantener una frecuencia sexual acorde con la edad". Además, agrega, "fumar disminuye significativamente el deseo sexual en los hombres". Y ante la ausencia de deseo disminuye la calidad de las relaciones sexuales sino también involucra menor frecuencia e, inclusive, episodios de impotencia.

Menos satisfacción

Las parejas contestaron una encuesta en la que se pidió clasificar el grado de satisfacción respecto del sexo en una escala de uno a diez. Los no fumadores obtuvieron un promedio de 8.7, mientras que los fumadores calificaron su experiencia con un 5.2 en promedio.

Las conclusiones de Zavos indican al tabaco como el gran culpable. Sin embargo, aún queda por definir qué partes del cuerpo están activamente involucradas en el origen de las deficiencias.

Lo difícil, explica Zavos, es identificar cómo el cigarrillo produce esta deficiencia física en el organismo. Por ejemplo, la respuesta podría estar en la parte endocrina, neuroendocrina o en otras partes del cuerpo.

Menos frecuencia

Si bien este no es el primer estudio que se enfoca en los efectos negativos del tabaco en el organismo, sí es la primera relación directa entre este hábito y el desempeño y goce sexual.

Pero las cifras son claras: los no fumadores tienen sexo -en promedio- once veces a la semana, los tabaco dependientes, en cambio, alcanzan una frecuencia de tan sólo seis en el mismo período.

Y mientras más estudios se preparan para comprender mejor el proceso por el cual fumar afecta tan radicalmente la sexualidad masculina, el doctor Zavos enfatiza que si se está en edad reproductiva y se desea tener relaciones sexuales satisfactorias se debe evitar el cigarrillo. Más importante aún, si la intención es tener un hijo, dejar el hábito de fumar se transforma en un imperativo.

 

 


 

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